LA PIRÁMIDE.-

4 junio 2016 at 7:20 pm (Personal)

triangular
Era en pleno verano, día fuerte de calor, con viento de Levante, más de 30 grados, allá a los pies de Sierra Alhamilla que pertenece a las cordilleras Béticas. Dos amigos un día decidieron comprar unos metros de terreno, dado lo bucólico del lugar, sierra alta a tus espaldas, y terreno llano bajo mirando al mar Mediterráneo. Antiguamente los árabes lo utilizaron como balneario, dado que el agua que mana de sus entrañas, tiene una temperatura de 150 grados.
Ya, cercana la hora de la cena, los dos amigos y esposas se sentaban en el porche de uno u otro, y allí permanecían, hablando de mil cosas, entre ellas, chistes, chascarrillos, como dicen en otros sitios, – ¡ Ves por qué no me gusta venir a los Centros Comerciales ¡…. ¡ Todos esos pijos con sus miradas de indiferencia!….. ¡ Paco, son maniquíes ¡!!…¡¡Los reviento ¡!!!.
¡ Vengo en Son de Paz ¡!..¿ Y el hacha?..¡ Por si os ponéis tontos ¡
¡ Un tío a otro ¡, ¡ Me han llamado y me han dicho que me ha tocado un crucero…¿ No será un timo?..¡ No creo ¡…¿ Y dónde embarcas?… ¡ En Madrid ¡!…. ¡ Ah ¡!!… y así entre copa y copa, más de las tres de la madrugada.
Eran, las 4,10 de la madrugada, se había disuelto la reunión, y cada uno a su casita, Carlos se fue directamente al servicio, y María al dormitorio, y estando él en el baño, en pleno proceso de la micción, mira por el ventanuco y….¡ Dios que eso ¡!!!!!, sale corriendo por el pasillo hacia la habitación diciendo…¡ María, María…!!!! Dice ella, ¿ Qué pasa, que te estás meando por el pasillo ¿????….¡ María ven, corre, ven….miran por la ventana y que ven…¡ Diossss que eso ¡!!..
Justo en lo más alto de la montaña, había una Pirámide…sí sí, una Pirámide, como las de Egipto, sin ruido, enorme, con luces relampagueántes…El matrimonio se quedó muerto, con los ojos como platos. Esta escena se mantenía en minutos, y de pronto de abre por la parte de abajo plana, una escotilla, en la que aparecen cuatro o cinco artefactos muy pequeños, con lucen también, que descienden hacia el otro lado de la montaña. El matrimonio impávido, sin menearse del sitio un buen rato, hasta que uno a uno, los pequeños artefactos se metieron de nuevo, y la “pirámide” mastodóntica empezó poco a poco a elevarse, muy despacio, despacio, y en un instante, como en un destello, se elevó y desapareció. Salu2

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