PAULO COELHO. Escritor

11 agosto 2010 at 8:28 pm (Literatura)

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera, cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).

La carretera era muy larga y colina arriba el sol era muy intenso; ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él el siguiente diálogo;

–         Buenos días

–         Buenos días- respondió el guardián.

¿Cómo se llama este lugar tan bonito?

–         Esto es el Cielo

–         Qué bien hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos…

–         Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera, y el guardián señaló la fuente.

–         Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…

–         Lo siento mucho- dijo el guardián- aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero, posiblemente dormía.

–         Buenos días-dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto con la cabeza.

–         Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.

–         Hay una fuente entre aquellas rocas-dijo el hombre, indicando el lugar. Podéis beber toda el agua que queráis.

El hombre el caballo y el perro fueron a la fuente a calmar su sed…el caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

–         Podéis volver siempre que queráis-le respondió éste: A propósito

–         ¿ Cómo se llama este lugar

–         Cielo

–         ¿ El Cielo…Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo ¡!!!

–         Aquello no era el Cielo. Era el Infierno-contestó el guardián. El caminante quedó perplejo.

–         ¡ Deberías prohibir que utilicen vuestro nombre ¡

–         ¡ Esta información falsa debe provocar grandes complicaciones

–         Advirtió el caminante.

–         ¡ De ninguna manera!- increpó el hombre. En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos……..

PAULO COELHO

Jamás abandonéis a tus verdaderos amigos aunque eso te produzca inconvenientes personales. Si ellos han estado dándote su amor y compañía has contraído una deuda: NO ABANDONES NUNCA A TUS AMIGOS.-

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